oh lujuria, oh aprendiz...
en la espera y el camino
desbordante nuestro
encuentro.
el retorno no sirviò para
el reencuentro y la sospechada
respuesta hacia la
desdicha de saberme
tan dichosa, tan abandonada,
tan gris y desfigurada, que
no reconosco la faz del
deseo, en mi rostro, en el
tuyo, en el rastro que nunca
recorrimos, oh lobezno,
oh mi guardia, oh mi sueño.
yo de dìa olfateo entre tus
ropas, entre la humedad fresca
y casi rancia del aroma de los
meses entremezclado con tu
juventud hiriente.
yo de noche vigilo tu entrada,
suspira mi lecho al encuentro del
sonido de tu llave, de tus pasos,
de tu alerta, de tu celo...de lo que
somos dìa y noche, de lo que no somos
entre las horas medias, que son miles!,
las que nos separan sin remedio.
la gata roja
domingo, 25 de abril de 2010
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Es un placer devolverte la visita (espero no ser inoportuno), Gata, en tu cubil, más ordenado y coqueto que el mío. Al fin y al cabo es casa de fémina y eso siempre se deja notar. Es, así mismo, muy agradable el encuentro con tus apasionados poemas, que a partir de ahora leeré complacido.
ResponderEliminarUn cordial saludo.
siento mucho que éste pensamiento haya sido confundido por una persona a quién no iba dirigido. debo aclararlo. el ispirador de éste siguió su camino hace más de diez años, ciertamente era más joven que yo, de ahí la confusión.
ResponderEliminarme incomoda creas confusiones, por eso aclaro.
la gata roja
no es cierto todo esto que escribí, si es para ti y lo será para siempre josé luis, mi pibi adorado...sigues en mi vida, sigues tan cerca, nos seguimos buscando y espero pronto poder vérte y estrecharte entre mis brazos. ya nada podría detener una noche, tan sólo noche juntos y dormir contigo....la gata roja
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